DE CÓMO SOÑAR UN MUNDO INCLUYENTE PARA LOS NIÑOS
Por Gustavo Galindo Hernández
- A manera de introducción
En
mi vereda, El Roble Sur de Gachancipá, existen dos instituciones educativas,
ambas de educación primaria; una de carácter público, es decir la escuela
veredal para los niños de esta comunidad y otra el colegio privado campestre Los
Pequeños Artistas, cuyos niños pertenecen a familias de clase media de los
municipios aledaños.
En
la escuela no se promociona ningún tipo de actividad relacionado con la
literatura y menos con la representación o creación de obras teatrales, a
excepción de la participación en los eventos de la semana cultural del municipio
en la cual generalmente participan con una comparsa; mientras que en el colegio privado anualmente se crea
una obra de teatro que se construye durante todo el año y es puesta en escena al clausurar las actividades
académicas y en la cual participan todos los niños incluyendo el grupo de
párvulos; los ensayos se hacen 2 veces por semana y la obra incluye, fuera de
libretos, actuaciones musicales y cantos.
Puede
concluirse la gran diferencia que se da en la formación de nuestros niños; en
la escuela dos docentes atienden a 45
niños y en el colegio privado una docente cada materia y los cursos son máximo
de 12 niños.
- De cómo soñar un mundo incluyente para los niños
Muy
temprano esa mañana algunas madres de familia vieron pasar a la Directora del colegio
privado Los Pequeños Artistas por el camino que conduce a la Escuela Rural¸ la
saludaron y continuaron en sus oficios.
Rato
después la vieron regresar acompañada de un grupo de niños y su maestra. ¡No puede ser, son los niños de
la Escuela! ¿A dónde irán?, se preguntaban los vecinos, asomándose curiosos por
la ventanas de sus casas.
En
las instalaciones del colegio Los Pequeños Artistas todo estaba lleno de bombas
y festones multicolores y una pancarta que decía ¡Bienvenidos, está también es
su casa!; asimismo, se escuchaba música por los altavoces del colegio y la
algarabía de los niños que gritaban ¡Ya vienen, son ellos! Y al fondo la voz
fuerte, pero afectuosa, de una docente que les decía ¡Niños, todos sabemos lo
que debemos hacer! ¡A la portada para recibirlos!
Los
“pequeños artistas” corrieron y se formaron en dos filas como calle de honor para
los invitados, entonando un coro de que
decía “Bienvenidos a su casa, niños del Roble Sur, queremos verlos con
frecuencia, jugar y aprender entre todos…”.
Un
fuerte aplauso seguido de un ¡Hurra, hurra, hurraaa…! dieron la bienvenida a
los niños de la vereda, quienes desconcertados pero sonrientes y alegres
gritaron al unísono ¡Gracias a todos, estamos muy contentos!
Ninfa,
la maestra escolar, radiante e impresionada, parecía como una gallinita
cuidando sus pollitos cuando algo los sorprende y con voz entrecortada dijo
¡Gracias a los niños del Colegio Los Pequeños Artistas y a todos sus docentes
por este detalle tan valioso y tan bonito!
La
Directora del colegio los invitó a seguir al Aula Máxima, la cual también
estaba decorada para la ocasión y en el suelo y en semicírculos muchos cojines
de colores esperaban a los espectadores
de la obra de teatro construida por los niños el año pasado; hubo un detalle
más de cordialidad y afecto para con los niños de la escuela, al ingresar cada
niño era acompañado por un niño anfitrión y tomados de la mano se iban
acomodando en los cojines.
¡Bueno
niños bienvenidos nuevamente a las instalaciones de su colegio amigo Los
Pequeños Artistas!, dijo la señora Directora y luego anunció ¡Niños,
hoy compartiremos con todos ustedes una jornada de teatro para que la
disfrutemos y aprendamos de este modo métodos de actuación y canto, para que al finalizar este año 2015 podamos presentar
una obra construida entre los niños y docentes de estas dos instituciones educativas hermanas; la obra que
veremos hoy se titula “Un
cuento de Navidad, antes de la Navidad recargado”
Dos
horas después, casi sobre el medio día, todos los niños salieron alborozados y
comentando lo agradable de haber compartido esa bonita experiencia; jamás antes
habían presenciado una obra de teatro, estaban maravillados y convencidos de que igualmente ellos podrían
ser actores y escritores de su propia obra.
Pero
había algo más, los esperaba un sabroso refrigerio preparado por las docentes de Los
Pequeños Artistas; y los meseros eran
sus estudiantes quienes vestidos con delantal y gorro de cocineros servían a sus invitados masato con mantecada, crocantes
paquetes de maíz pira, deliciosas y
humeantes empanadas con jugos de mango,
tamarindo, piña, mandarina y guanábana y para la despedida chocolates, colombinas,
cocadas y una tarjeta como recordatorio que
decía “Gracias por haber venido, nosotros también queremos ir su escuela
para compartir”.
- A manera de moraleja o reflexión
Al
despertar, sorprendido, me encuentro con que todo aquel bello sueño no era otra
cosa que un premonitorio compromiso, que como filósofo en formación de la Unad,
debía asumir para buscar la inclusión, la integración, la camaradería, el
respeto y el reconocimiento del otro como mi par y mi igual pero con las
diferencias propias de cada ser humano, propiciando todo esto entre los niños y
la comunidad educativa de estas dos instituciones.
Nota: La obra de teatro citada fue puesta en escena el 1° de Diciembre de 2014 en el Teatro de Tocancipá, con la participación de padres, abuelos y familiares de los niños del colegio Los Pequeños Artistas.
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