lunes, 4 de mayo de 2015

Composiciones Literarias



DE CÓMO SOÑAR UN  MUNDO INCLUYENTE PARA LOS NIÑOS 
Por Gustavo Galindo Hernández

  • A manera de introducción

En mi vereda, El Roble Sur de Gachancipá, existen dos instituciones educativas, ambas de educación primaria; una de carácter público, es decir la escuela veredal para los niños de esta comunidad y otra el colegio privado campestre Los Pequeños Artistas, cuyos niños pertenecen a familias de clase media de los municipios aledaños.
En la escuela no se promociona ningún tipo de actividad relacionado con la literatura y menos con la representación o creación de obras teatrales, a excepción de la participación en los eventos de la semana cultural del municipio en la cual generalmente participan con una comparsa; mientras  que en el colegio privado anualmente se crea una obra de teatro que se construye durante todo el año y es  puesta en escena al clausurar las actividades académicas y en la cual participan todos los niños incluyendo el grupo de párvulos; los ensayos se hacen 2 veces por semana y la obra incluye, fuera de libretos, actuaciones musicales y cantos.
Puede concluirse la gran diferencia que se da en la formación de nuestros niños; en la escuela  dos docentes atienden a 45 niños y en el colegio privado una docente cada materia y los cursos son máximo de 12 niños.

  •       De cómo soñar un  mundo incluyente para los niños

Muy temprano esa mañana algunas madres de familia vieron pasar a la Directora del colegio privado Los Pequeños Artistas por el camino que conduce a la Escuela Rural¸ la saludaron y continuaron en sus oficios.
Rato después la vieron regresar acompañada de un grupo de niños y  su maestra. ¡No puede ser, son los niños de la Escuela! ¿A dónde irán?, se preguntaban los vecinos, asomándose curiosos por la ventanas de sus casas.
En las instalaciones del colegio Los Pequeños Artistas todo estaba lleno de bombas y festones multicolores y una pancarta que decía ¡Bienvenidos, está también es su casa!; asimismo, se escuchaba música por los altavoces del colegio y la algarabía de los niños que gritaban ¡Ya vienen, son ellos! Y al fondo la voz fuerte, pero afectuosa, de una docente que les decía ¡Niños, todos sabemos lo que debemos hacer! ¡A la portada para recibirlos!
Los “pequeños artistas” corrieron y se formaron en dos filas como calle de honor para los invitados, entonando  un coro de que decía “Bienvenidos a su casa, niños del Roble Sur, queremos verlos con frecuencia, jugar y aprender entre todos…”.
Un fuerte aplauso seguido de un ¡Hurra, hurra, hurraaa…! dieron la bienvenida a los niños de la vereda, quienes  desconcertados pero sonrientes y alegres gritaron al unísono ¡Gracias a todos, estamos muy contentos!
Ninfa, la maestra escolar, radiante e impresionada, parecía como una gallinita cuidando sus pollitos cuando algo los sorprende y con voz entrecortada dijo ¡Gracias a los niños del Colegio Los Pequeños Artistas y a todos sus docentes por este detalle tan valioso y tan bonito!
La Directora del colegio los invitó a seguir al Aula Máxima, la cual también estaba decorada para la ocasión y en el suelo y en semicírculos muchos cojines de colores  esperaban a los espectadores de la obra de teatro construida por los niños el año pasado; hubo un detalle más de cordialidad y afecto para con los niños de la escuela, al ingresar cada niño era acompañado por un niño anfitrión y tomados de la mano se iban acomodando en los cojines.
¡Bueno niños bienvenidos nuevamente a las instalaciones de su colegio amigo Los Pequeños Artistas!, dijo la señora Directora y luego anunció   ¡Niños, hoy compartiremos con todos ustedes una jornada de teatro para que la disfrutemos y aprendamos de este modo métodos de  actuación y canto, para que  al finalizar este año 2015 podamos presentar una obra construida entre los niños y docentes de estas dos  instituciones educativas hermanas; la obra que veremos hoy  se titula “Un cuento de Navidad, antes de la Navidad recargado”
Dos horas después, casi sobre el medio día, todos los niños salieron alborozados y comentando lo agradable de haber compartido esa bonita experiencia; jamás antes habían presenciado una obra de teatro, estaban maravillados  y convencidos de que igualmente ellos podrían ser actores y escritores de su propia obra.
Pero había algo más, los esperaba un sabroso refrigerio  preparado por las docentes de Los Pequeños  Artistas; y los meseros eran sus estudiantes quienes vestidos con delantal y gorro de cocineros servían a sus  invitados masato con mantecada, crocantes paquetes de maíz pira, deliciosas  y humeantes empanadas  con jugos de mango, tamarindo, piña, mandarina y guanábana y para la despedida chocolates, colombinas, cocadas y una tarjeta como recordatorio que  decía “Gracias por haber venido, nosotros también queremos ir su escuela para compartir”.

  •  A manera de moraleja o reflexión

Al despertar, sorprendido, me encuentro con que todo aquel bello sueño no era otra cosa que un premonitorio compromiso, que como filósofo en formación de la Unad, debía asumir para buscar la inclusión, la integración, la camaradería, el respeto y el reconocimiento del otro como mi par y mi igual pero con las diferencias propias de cada ser humano, propiciando todo esto entre los niños y la comunidad educativa de estas dos instituciones.
Nota: La obra de teatro citada fue puesta en escena el 1° de Diciembre de 2014 en el Teatro de Tocancipá, con la participación de padres, abuelos y familiares de los niños del colegio Los Pequeños Artistas.

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